SUZANNE FOSTER: DEVELANDO EL MITO






christopher anderson
































Encuentro un email de Luis Alberto Arellano. Es del 23 de julio del 2014. Fue la primera ocasión en que nuestro querido Gordo me dio las primeras luces sobre Suzanne Foster. Lo cito:


“¿Sabes carnal? Creo que cuando descubran a Foster en toda su dimensión se comprenderán las discrepancias que mantuvo con los falsos gurúes de la Alt Lit. Es otro vuelo y, perdóname hermanito, pero tu entusiasmo desmedido por Lasky,  amainará cuando descubras que, en realidad Foster, Lasky lo niega claro, influyó en la estructuración de esa “mirada descolocada” que notas en ella respecto a la posmodernidad.  Sugar –te comenté de Sugar en el email anterior- sospecha que Foster es el heterónimo utilizado por una poeta neoyorquina cuyo nombre no consigo recordar… disculparás. Sin embargo anoche, aparte de haberme hecho llegar las fotos de quien, en realidad, sería Foster, me obsequió una copia mecanografiada de To vespers. Pienso enviarles una copia a ti y a Jorge. La Foster, real o no, propone una serie de estrategias discursivas muy afines a las de Costa, aunque mucho más breves. Y yo estoy seguro, viejo, que en Latinoamérica, sí se leyó a Foster…”



Encuentro otro email del Gordo. Lo escribió cuando yo andaba con Benito Del Pliego, Róger Santiváñez y otros amigos en la ciudad de Boston. El email es de octubre del 2014.



“Mano, si vas a componer la historia de la Foster –algo ya te he comentado y te ruego estricta reserva- me parecería interesante que disfraces algunas circunstancias. Daysi –la conoces- me confesó que Foster,  mujer o heterónimo, mantuvo una relación amorosa con Enrique Winter –lo conoces mejor que yo. Pero evitemos armar un culebrón extratextual. Lo que interesa es la escritura de Foster. Costa ya anda en ello, veleta como es el cabrón. Mientras más leo To vespers me convenzo que sería muy necesaria su traducción. Pensé en Luquín, pero… no sé. Luis Eduardo García posee un estilo muy definido. Los poetas chingones como él no siempre dan la talla en la traducción. Me las juego por Posada, ¿crees que se animará?....”



En febrero del 2015 Luis Alberto me envió una fotografía.




“Sugar me dijo que ella es Suzanne Foster, ¿será?”








Al igual que Luis Alberto yo tampoco pretendo indagar nada más vinculado a la existencia de esta poeta. Aprecio su escritura. Y sé que el Gordo estaría más que satisfecho si leyera este post que, tal vez, devele un mito.

Aquí algunos poemas traducidos por Luis Alberto con Jorge Posada.







EL MANGO DE UN BISTURÍ 

8'37 o Tren ofiaron Hiroszimy: 52 instrumentos de cuerda,
1960, Penderecki. Tercer premio en el Grzegorz Fitelberg de 1960.
¿Quién fue el ganador? ¿Se encuentra ahora en un asilo de Hungría, de Albania?
Una vieja sostiene el cuerpo de una chica que recibió nueve disparos.
Pasillo: un policía que extravió sus zapatos empuja a una adolescente
y a su hija recién nacida que van en una silla de ruedas, una gitana
y su gato. Al lado de una caseta telefónica, enfrentamiento
entre refugiados y libertadores. En los muros la constante es la publicidad:
laboratorios, rostros de políticos, maquillaje. Un grupo armado toma a la mujer
y a la niña. Hijos del hombre. Un perro en una granja te araña los muslos.
Tienda de artículos para la pesca: Richard Brautigan se rasca el paladar
con el mango de un bisturí. Tres palestinos se ocultan detrás de un colchón.
Nunca tuve mascotas. Dos tanques. El zumbido son las células
de tu oído muriendo. Una niña busca las prótesis de su padre.
Inhala y luego tose, ¿notas el sabor a fresa?



¿CÓMO HACERLO MÁS RACISTA? 



Броненосец Потёмкин. Acorazado Potemkim
o la revolución por una sopa o cómo bajar
las escaleras durante 15 minutos.
Epifanía: sopa de guayaba con habanero.
Chiste: un negro junto a un chimpancé.
Alguien dice: uno de ellos no sabe nuestro idioma.
El animal responde: "Sí, por más que lo intento este negro
no logra decir, 'Soy francés, a pesar de las apariencias.'"
¿Cómo hacerlo más racista? ¿Decir que había dos animales?
¿Que ninguno logra hablar? Tiresias para contactar a los muertos
pide bolsas de sangre. Marcel Proust: vértebras
en la garganta. Las siguientes acciones me causan ataques
de risa: a) Besos esquimales. b) Las litografías de Schopenhauer.
c) Una toronja partida en cuatro. ¿Cuántas veces has usado la palabra
cosquillas en singular?



Tienda de souvenirs.

¿Por qué las personas que usan prótesis
llevan un calcetín entre el metal y el calzado deportivo?
¿Para evitar el desgaste? Busco clases de buceo
a 10 mm de profundidad. El asma: la fotografía de una orca
al pasar un aro de fuego. En la salida de cada atracción
una tienda de souvenirs. En el café, las mesas ocupadas,
alguien te llama, te confunde, comienza la novela. Las manos
de 北斎 Hokusai al dormir se desdoblan, se desplazan al puente,
al centro de la ciudad, hilos de músculos, nervios y venas
de cientos de km. En el curso de Filosofía: Renatus Cartesius
viaja en barco con una pata de conejo por miedo a los naufragios.



Un jabalí en el salón de belleza.

Un jabalí en el salón de belleza.
Las mujeres alzan los pies cuando acerca el hocico.
En su espinazo uñas de acrílico y tinte rubio miel.
Un hipopótamo en el 2ºB. Dos niños coreanos
levitan antes de salir al recreo. Akira: el hombre
al que le implantó una familia, memoria hecha de basura.
La vejez: una casa desconocida (Figueroa). Paso seis horas
en una pizzería: regresan una orden de cada 55.
Pienso en las familias que conozco desde hace una década:
cambios de domicilio y sexo, divorcios,
invitaciones a bodas y funerales. Pienso en los segundos
que siguen cuando un exastronauta termina de contar
su última anécdota en el espacio.


TROPIEZOS 




Tomo la ropa a oscuras y en silencio
palpo, asustada, el pantalón y respiro aliviada
al sentir el pase del metro.
Con cuidado me ajusto los tenis
rojos que compré ayer en la tienda de segunda mano
y que me recuerdan a un chiste infantil que ahora no puedo repetir.
Tomo a oscuras mi chamarra
me subo la capucha
y salgo a un pasillo iluminado que termina
en un elevador iluminado
y que desciende hasta una calle iluminada.

Al salir me doy cuenta que traigo puestos
sus pantalones cargo
y que eso hace que mi capri esté sobre su piso
donde nos desnudamos al intercambiar nombre
hace menos de dos horas
pero no pienso volver. Reviso
y yo apenas traía el pase del metro con 5 o 6 dólares:
lo suyo es un botín, una cartera llena con 120,
dos pases del metro, que suman otros 40 y su licencia de conducir
del estado de Oregon.

Y no pienso volver, porque en menos de media hora abrirán
una panadería en queens que me gusta mucho
y pienso desayunar su dinero viendo a la bahía
mientras amanece. Sé que está mal
que entre amantes ocasionales no se acostumbra.

Sé que traiciono al amor
y que eso lleva mal karma
y que eso hace que mi cama esté vacía por tantos meses.

La disyuntiva es sencilla
bagel recién cocido con miel, café caliente o la cortesía
con un desconocido que la tiene pequeña, no sabe mi nombre
y huele mucho a condimento oriental.

Nunca lo hubiera adivinado, Oregon.




 TRUCOS DE MAGIA


Cuando tenía diez años
vi a mi padre por última vez.

Llegó a casa de mi abuela, su madre,
y me llevó a Coney Island como paseo dominical.

Tenía al menos seis meses de no verlo.

Nunca fue muy constante
 ni en sus llamadas
 ni en sus visitas.

Rara vez enviaba algo
 por correo o con algún amigo encargado
de llevarlo hasta nuestro departamento.

Pero ese día de finales de abril
llegó cargado de regalos y con una sonrisa
que no le conocía.

Le quedaba bien, a medio camino
entre crápula y hombre feliz.

Dijo que tenía empleo.

Nadie le creyó una coma.

Ofendido, me tomó de la mano
y me llevó a Coney Island
mientras tarareaba a Lou Reed durante el trayecto.

Hablamos poco
y en realidad yo asentía a su monólogo
cargado de rencor y de suficiente
lucidez para no ser el de un indigente.

En Coney Island subimos a la rueda de la fortuna.

Me compró un caramelo gigante que no se podía morder
ni tragar, ni nada.

Me enseñó algunas conchas sobre la playa
y me explicó porque se llaman bivalvos a esos moluscos.

Esa definición es la herencia que me dejó mi padre
entre los escombros de su vida errática.

Al volver, discutió con abuela.

Salió por esa puerta con rumbo desconocido.

Al menos eso dice el reporte policíaco.




Yo vivo en el departamento
 en el que murió mi abuela paterna.

Al morir me dejó estas dos habitaciones
sala de estar, baño, cocina, terraza y sección
en el ático, ruido de tuberías, dos gatos
que casi nunca vienen por comida, aunque sí a pasar la noche.

Vivo en un edificio que poco a poco
se va convirtiendo en otro.

Mis vecinos dejan de ser la última generación
que durmió preocupada por la guerra fría
(incluso reconocen el término) para dar paso
a chicos dienéticos y parejas de homosexuales
con perros de razas extranjeras.

Mi abuela murió hace 10 años
cuando yo tenía 14
y lo primero que hice al mudarme
fue dejar en la pila de basura afuera del edificio
sus viejas colchas cosidas de parches.

Lo segundo, tirar su colección de pornografía trans
que nadie sabía que tenía, pero que estaba ahí
abajo del colchón donde dormía.

Disculpen, me quedé dormida mientras escribía
y el ruido de los objetos de escayola y de escritorio
al caer me ha despertado.

No digan que miento
o que desdeño el papel de nuestras familias
en el nuevo orden mundial.

Es que acumulo todo en pilas bien grandes
para cuando no haya nada
y podamos intercambiar recetas de pay de limón
anteojos graduados
y utensilios de cocina con grabados en lenguas verticales.


  

LA ISLA NO ES UNA ISLA SINO UN MONTÓN DE HILOS TEJIDOS POR EL PURO ROCE 


No confío lo más mínimo
en Tao Lin
No le creo que sepa cómo me siento hoy por la noche
ni que se entere de qué van las hormonas entre los chicos de ahora
No hay sonidos para expresar mi desconfianza, por eso lo escribo

Los elevadores en esta ciudad se parecen a  sarcófagos
que se levantan sin producir explosiones controladas
y eso me produce mucho miedo

Los vendedores de droga te citan en los lugares más extraños
como el interior de una tienda de ropa
y proceden al intercambio en los probadores unisex
que abundan en toda la isla

Una se pregunta si estas confusiones parciales
están comunicadas como por hilos invisibles
y forman parte de una gran confusión global
que como en un rizoma le transmite su forma incierta
a cada parte por pequeña que sea
para perpetuar la forma y no el contenido
el silencio y no la boca abierta
el pistilo y no la flor sangrante en medio de la bañera abandonada





ANÍS ESTRELLA 


De pequeña mi abuela me enseñaba los nombres
de los granos que guardaba en la cocina
Anís estrella
Cominos
Belladona
Nuez moscada

Esa es mi primera experiencia clasificando algo
haciendo montones de algo que era parecido entre sí

Después la iglesia y su escuela dominical separaban el bien del mal
el pecado de la gracia
y el amor del odio

A los 14 aprendí que no era tan fácil separar las cosas de uno mismo
que uno era una cosa como las que clasificaba
y el amor y el odio estaban dentro
como el anís estrella
como el puño de cominos
y que estarse quieto no eliminaba la sospecha
por llevar un raro peinado nuevo

No tengo conocimiento nuevo
que pueda suplir lo que aprendí entonces
Eso no quiere decir que he madurado
quiere decir que el mundo se ha detenido y no lo hemos notado



Con tecnología de Blogger.