ARPONES: SIETE POETAS CHILENOS NACIDOS EN LOS OCHENTA (ACTUALIZADO)





Se supone que esto sería una muestra crítica sobre poetas chilenos nacidos en los ochenta. Comenzaría hablando sobre la capacidad de la poesía chilena para renovarse y no perder jamás la vitalidad, a la vez que resaltaría su importancia dentro de la poesía latinoamericana. Sería obligatorio mencionar a de Rokha, Mistral, Huidobro, Arenas, Neruda, Rojas y Parra. Después, los conectaría con Lihn y Teillier. La dictadura. Acto seguido, Juan Luis Martínez entraría bailando (qué genio). Oh, Gonzalo Millán. Rodrigo Lira. Bertoni. Berenguer. Fariña. Zurita. El gigantismo. Luego, Elvira Hernández y la bandera de Chile. Maquieira. Teresa Calderón. Harris. Demasiadas cabezas tiene la hidra. Carrasco. González. Gómez Olivares. Sanhueza. Brodsky. Cuánta potencia. Finalmente intentaría justificar la arbitrariedad de mi brevísima selección argumentando que cada uno de los poetas elegidos asimila su tradición y añade algo al cuerpo heterogéneo de la misma; o a la inversa, alegaría que todos ellos decidieron escribir desde zonas fantasma.

Pero al menos en este caso, tanto glamour me pareció innecesario. La idea de reunir a estos cinco poetas tiene que ver, únicamente, con el interés de compartir escrituras poderosas. A partir del entusiasmo por el trabajo de dos de ellos, pensé en la posibilidad de salir a pescar  en aguas en las que de antemano sabía que era posible encontrar especímenes interesantes. Al final de cuentas, la exploración prometía ser placentera y seguramente daría lugar a varios hallazgos. El hecho de desconocer directamente el medio se presentaba como una ventaja, pues al no saber nada sobre las pugnas internas o la repartición del capital simbólico, podría centrarme en lo único realmente importante: los poemas.

De modo que comencé con la lectura, tomando material exclusivamente de medios digitales. Revisé distintas antologías, especiales, y blogs personales. Pasé varias horas buceando entre el material de Las afinidades electivas. Rastree las valiosas recomendaciones de Ricardo Vivallo y Tito Manfred (gracias, chicos). Ir y venir.  Entrar y salir, buscando que algún poema me hiciera abandonar la dinámica de lectura que parece imponerse en tiempos de internet: diez páginas abiertas a la vez- desplazar-hipervínculo-desplazar-cerrar-descargar-hipervínculo-nueva búsqueda-descargar. ¡Bang! Aparecían, de pronto, textos tan potentes que era imposible seguir moviéndose. Arpones puntiagudos: ahí está el criterio.

La decisión de tomar en cuenta únicamente el trabajo de poetas nacidos en la década de los ochenta se debe a que, a mi parecer, se trata de una generación que todavía no ha sido alumbrada con suficiente recurrencia, al menos para los lectores mexicanos (las recientes antologías de poesía chilena publicadas en México suelen cerrar con autores nacidos en 1979, y si son generosas, con los nacidos en 1982).  Por otra parte, es evidente que dentro del rango determinado hay más de cinco poetas realmente notables; me encontré, al menos, con diez más, que bien pudieron haber entrado a esta selección, pero si decidí no incluirlos se debe sobre todo a la intención de adaptar el presente material al formato de una revista digital; una muestra demasiado extensa sería, tal vez, pesada (y cansada) en exceso para un sitio web, y habría exigido ser contenida en un libro electrónico.
   
Es importante señalar que si bien hay ciertos elementos en común entre las escrituras presentadas a continuación, cada una de ellas es singular y posee una especie de marca de agua que la distingue de otras. Tito Manfred lanza una crítica ácida tanto a la sacralización de la poesía como a su “sacerdotización”, al tiempo que se encarga de rociar gasolina sobre otras ideas igual de ingenuas relacionadas con la escritura poética y sus derivados; en sus textos,  la solemne dignidad del poeta iluminado se convierte en deformidad y en babeo. El trabajo de Gladys González podría parecer, de entrada, una suerte de cruda poesía confesional, pero al leer con detenimiento es posible percibir que sus poemas son más que simples registros de lo vivido; en sus versos, siempre concisos, lo cotidiano se vuelve extraordinario, gracias –entre otras cosas– a un cuidadoso trabajo con las imágenes. Francisco Ide Wolleter  construye una fresquísima –e inquietante– épica pop a partir de uno de los grandes iconos del deporte contemporáneo, sin que ese vínculo con la cultura de masas reste profundidad a su escritura, poderosamente metafórica. Natalia Figueroa da vida a organismos estupendamente tensados, en los que la parte narrativa cobra una importancia fundamental, sin que esto signifique un descuido hacia los demás elementos; en sus poemas cada verso parece estar colocado en el lugar justo, explotando así sus posibilidades rítmicas y evocadoras. Juan Carreño, por su parte, desarrolla su búsqueda a partir de imaginarios suburbanos que le permiten no solamente sugerir las múltiples grietas de la sociedad chilena actual, sino que abren distintas posibilidades de exploración y problematización del lenguaje. La aparente transparencia de su obra oculta una complejidad discursiva que se vale del argot callejero para aumentar su corrosión y sus alcances.

Por último, es evidente que esta no es una “muestra representativa” de la actualidad de la poesía chilena (no creo en las muestras que se pretenden punciones lumbares proveedoras de un diagnóstico certero sobre el presente de cierta poesía). Más bien es un ejercicio orientado a la búsqueda de filos y singularidades.

Un pequeño museo que expone colmillos de diversas formas y tamaños: arpones que vencieron al zapping.


Actualización:


Poco después de terminar y compartir la presente muestra llegué al trabajo de Greta Montero Barra. Lo leí primero en una antología de poesía hispanoamericana preparada por la Editorial Municipal de Rosario y, entusiasmado, descargué Dummies desde la página de Ediciones Inubicalistas. Fue todo un descubrimiento; Montero Barra construye atmósferas particularísimas a partir de la asimilación de imaginarios diversos (como el de la ciencia ficción o la novela victoriana), al tiempo que, sin caer en la denuncia o la inmediatez de la corrección política, coloca minas que estallan y muestran la voracidad y lo absurdo de los distintos discursos —siempre masculinos— que estructuran y han estructurado históricamente el poder establecido. Más tarde, al leer Balada del Señor Cuervo, su último libro, sólo corroboré que la muestra de cinco autores tendría que aumentar a seis.

Meses después de lo anterior, y gracias a Maurizio Medo, conocí los poemas de Leonor Olmos. Una rareza. La escritura de Olmos se mueve por zonas periféricas y escasamente iluminadas; se trata de un denso cuerpo abisal, que lejos de dejarse arrastrar por el lenguaje, lo obliga a realizar rutinas complejas y exhaustivas. Otra ausencia que pesaba.  

Pero si hay una ventaja en hacer publicaciones en espacios virtuales, es que siempre queda la posibilidad de corregir y actualizar. Se trabaja con algo inacabado y abierto. De modo que esta muestra recibe ahora su primer parche, debido a que dos potencias exigieron su inclusión. Donde había cinco arpones ahora hay siete. Todos recién afilados. 

LEG





Gladys González. Santiago, 1981.
Publicaciones: Gran avenida (La Calabaza del Diablo, 2004), Aire Quemado (La Calabaza del Diablo, 2009), Hospicio (Ediciones Inubicalistas, 2011) y Calamina (La Calabaza del Diablo, 2014).


BARQUITOS DE PAPEL

veo la pobreza de mi barrio
las calles inundadas
llenas de barquitos de papel
que los niños recortan

veo la pobreza de mi barrio
barquitos de papel
naufragando como lucecitas
en el barro.


PEQUEÑAS COSAS

porque uno
puede morir
por las pequeñas cosas
como por el gracioso baile
de las esporas
que se arrastran
por la tela
de mi vestido
por el silencioso crujir
de la pintura hinchada
reventando en un día de lluvia
esparciendo un polvillo rosa
sobre mi nuca.

De Gran Avenida


NATURALEZA MUERTA

hubo noches
en las que buscaba
con un cuchillo de cocina
el origen de las voces
aterrorizada
con el rostro amoratado
y revuelto
hubo noches
en las que hacía barricadas
para que no me asesinara
con una cortadora de pasto
abriéndome lentamente
hubo noches
en las que me golpearon tanto
que caí al suelo
con un diente destrozado
y la cabeza rota
como una granada hirviendo
hubo noches
sin dinero
sin cortes profundos
caminando por la carretera
con la boca sangrando
los ojos perdidos
el rostro blanco
resplandeciente
entre los reflectores
de los automóviles.

De Aire Quemado:


ESCARCHA

paseo por la cocina
con una taza de té
de amapola

dibujando ciudades
con la escarcha
de mis huesos

escucho
motores de aviones
que practican

horas de vuelo
sobre el techo
de mi pequeña casa

el sonido
de la lluvia
golpeando
los cardos
de la calle

destrozando
la belleza
de lo primitivo.

De Hospicio


ÓXIDO

observo el atardecer
recostada sobre el techo
respirando la humedad de la tarde
entre el vuelo de las gaviotas
que se incendian entre las nubes
y las calaminas
secándose al sol
revelándose
en el silencio del óxido     

un paisaje
de metales quemados
enredaderas silvestres
hombres solitarios
hurgando en la basura
de casas demolidas

un paisaje
que concluye silencioso
cuando el horizonte desaparece
tras las luces amarillas
en medio de la bruma
que se levanta del mar.

 De Calamina



Tito Manfred. San Marcos de Arica, 1983.
Publicaciones: La Danse Macabre (Cinosargo Ediciones, 2010) y Musarañas (Cinosargo Ediciones, 2010).


VENGO DEL FUTURO
los poemas en lenguaje binario
siguen regalando carcajadas;
todavía hay promotoras de la poesía
del cuerpo, pero sus cuerpos
ya no producen agua;
la academia de no talentos
de Kenneth Goldsmith
es todo un éxito;
nadie me da bola.


LABORATORIO DE POESÍA - EJERCICIO 1

a) Lea "Purgatorio" de Raúl Zurita. Lea "Anteparaíso" de Raúl Zurita. Lea el resto de su obra con un interés decreciente.
b) Escriba un poema zuritano. Uno malo.
c) Ahora, imagine otro contexto de producción para Zurita: Zurita es ciudadano de los Países Bajos, no sabe de acantilados, consume hachís, no sufre Parkinson, se masturba frente a una webcam, ha tenido sexo con innumerables mujeres y ninguna de ellas es Diamela Eltit.
d) Corrija su poema. Mejórelo. Ud. puede.


LABORATORIO DE POESÍA - EJERCICIO 2

a) Busque su primer libro publicado, o el segundo,
o el que escribe en este preciso instante.
b) Léalo y mientras lo hace, piense en los siguientes conceptos:
elegancia, buen gusto, inteligencia.
Sea franco con Ud. mismo: como el culo, ¿cierto?
c) Glose sus poemas, comente lo malos que son,
indique sus errores de procedimiento,
explique cómo mejorarlos.
d) Escriba un diario de vida, una bitácora de derrapaje.
Registre el proceso en marcha. Ponga por escrito la flagelación
abstracta de su miembro.
e) Junte todo, bata y voilà: su libro ha sido rehabilitado.
Sus poemas con síndrome de Down ahora saben
que tienen una copia extra del cromosoma 21.
Siguen igual de feos.


IMPORTANTE: LÉASE CON VOZ DE LOQUENDO

Un nuevo vanguardismo con canciones de Mazapán, sin bolas en la ingle, con fe en las expediciones a Marte, donde las palabras no sufran apremios ilegítimos y los poemas hagan suspirar a las muchachas rollizas. Un nuevo vanguardismo donde tú y yo seamos felices. El cinismo y la desconfianza son cosas del pasado; dígales adiós y salude al nuevo sustrato de sus obras maestras: hola amor, hola felicidad, hola alegría de vivir. ¿De qué te ríes con escasa armonía? Tu ironía no me engaña: sólo eres un perdedor con marco teórico. ¿Te acuerdas de Cocoon? Hemos vuelto en forma de hombres negros. Desollé a Steve Guttenberg por sarcástico y me vestí con su pálida piel de cerdo. La oscuridad de mi pene llama a error: no sufro de vitiligo. La disparidad de mi pigmentación me hace hervir la sangre. Rojo de ira vuelvo a recuperar uniformidad. Pero me excito y mis erecciones parecen señalar las comunas al poniente. Ese poeta periférico que ves ahí escribe mal.


ESTO ES IMPORTANTE

El problema con la muerte
Es su mala distribución
Y, ya que estamos,
Su administración deficiente.

Mientras un tumor maligno
Crece en el cerebro de John McNally,
Ingeniero del ejército estadounidense
A cargo del desarrollo de las armas
De destrucción masiva que acabarán
Con todo rastro de vida en la Tierra,
Los admiradores de Alexander Supertramp
Se multiplican rebozantes de salud
Por un mundo que, según ellos, es un lugar maravilloso
Donde vale la pena vivir.

Sería importante que esta gente muriera,
Y lo hiciera pronto, y lo hiciera de la peor forma,
Y que ese infame tumor deje al señor McNally
Trabajar tranquilo.




Natalia Figueroa. La Serena, 1983.
Publicaciones: Una mujer sola siempre llama la atención en un pueblo (Das Kapital, 2014).


CAMARINES

A mamá no le gustaba
que entrara a los camarines del gimnasio:
mujeres grandes andan desnudas
tú eres pequeña.
Siempre tuve curiosidad
pero al entrar me sentí incómoda:
hermosas mujeres reían.
Intentando no mirar
deseaba desplante,
dejar mi toalla caer
descubrir mis pechos
comentar insignificancias.
Mirar cuerpos firmes resplandecer contra azulejos
figuras de senos caídos
y grasa abultada.
Y las duchas, ay, las duchas
cuando ciertas mujeres
restregaban la esponja o el jabón
o peor aún sus manos
contra sus partes íntimas.
Me paralizaba.
Volvía a casa
repitiéndome la imagen de sus manos
subir y bajar
por esas vaginas
llenas de vello.
Hacían esto con tal naturalidad
que sentía ganas de acercarme
y lavarles cuidadosamente
todos los males del mundo.


EN EL VETERINARIO

Alguien entró con una tortuga.
Cayó del segundo piso
y se partió el caparazón.
Nada se puede hacer
tendrá
una lenta muerte.

Pensé en su dolor
en el caparazón compuesto
gruesas placas óseas
soldadas a sus vértebras, costillas
en su médula espinal convulsa
al efecto del quiebre en cada nervio.

Tuve temor
de dejar mi escondite.


INICIACIÓN

El menor de mis hermanos es usuario
de un juego de roles en línea.
Pálido y sucio en su habitación
ha pasado años consiguiendo experiencia.

Es un personaje secundario
en la historia de un vasto grupo
aunque pueda tomar el control
ocupando territorios.

Su avatar es un druida
un tipo entrenado en Rookgaard
antes de llegar al oráculo.
No tiene poder directo de ataque
poca resistencia
enfocado en la magia blanca
aprende hechizos de curación y soporte
con runas.

Va en el nivel 200 de una infinidad de niveles
que definen su respetabilidad.
Conversa con usuarios extranjeros
bromea, da órdenes.
En el foro opinan que un jugador solo no consigue hacer nada.
Mi hermano lleva el signo de un clan.

Yo repito la trama.
Salgo de Rookgaard
quizás lo encuentre sin darme cuenta.
Incluso podría entrar en su clan
Nuestros sustitutos, tal vez
se llevarían bien.


PRIMAVERA

Tom y Marie viajan por el mundo en busca de orquídeas.
Hablan de la inteligencia de estas flores
de los aceites y perfumes que producen para atraer insectos.
Capaces de engañar a las moscas
soltando olor de cadáver
y de atraer a las abejas con fragancias idénticas a las de sus hembras
imitan su forma, color y textura:
la abeja intenta aparearse con ellas
entra en contacto con la antera
llevará los polineos de una flor a otra
en sucesivos intentos coitales.

–Cada flor produce un aroma levemente distinto
–Tienen como nosotros diferentes rostros.
–Supongo que las cultivan en casa.
– No, son flores delicadas
nuestro país es frío.

Hemos llegado a la isla.
Entre las piedras montones de orquídeas
aparecen, se marchitan.
La formación de individuos nuevos está asegurada:
las abejas andan como locas
el polen se ve en el aire
hacia el sol se orientan las flores.

Sí, es difícil convertirse en la tierra, la roca y el aire
necesarios para cultivar esta flor.
Hay que inhibir el impulso de regarlas
entender que la humedad no es lo mismo que el agua
disponerla para que reciba en la mañana el sol
y si en las noches de primavera baja la temperatura
cubrirla con papel de diario.
Hay que saber qué necesita
sólo tocándola
pero sobre todo
hay que estar dispuesto a dejarla
a sacársela de la mente
para que pueda florecer.

No es fácil cultivar una orquídea
aprender a darle vida a una planta
que recién al tercer año dará la flor.
El exceso de cuidado la arruina.
Pero si pese a todo
se está dispuesto
a olvidar lo que ya se sabe de jardinería
tal vez sea posible estar ahí
la mañana en que con el sol
se levantarán sus pétalos
Asistir a la vibración final
ese ajuste liberado en el aire.

No es fácil cultivar una orquídea.

Espero en mí, en ti ese momento.
Como Tom y Marie
cada primavera.


SYMI

Volvía por un largo ascenso rural
pavimento trizado, un auto cada tanto
el sonido de una grúa.
Al costado del camino un árbol
empujado hacia delante y atrás.
Su tronco, una columna dórica.


Era una grúa pequeña
el conductor no me vio.

Del otro lado de los alambres
un carnero masticando pasto
dejaba oír su campana al inclinarse.
Atado a una cuerda.
Su enfurecido amo
quizás le dio una lección.
Por algo lo apartaron:
tendría que aprender a comportarse.

Tal vez se negó a seguir el sendero
se expuso a un riesgo
o simplemente se levantó ese día
sin ganas de seguir al ganado.
Lo cierto es que hubo un pastor lleno de ira
un lazo, un cordero sometido.

Era abril y hacía calor.
El conductor se quitó el sudor con una toalla.
Yo comenzaba a sentir tristeza
por el momento cada vez más próximo
en que el tronco cedería al empuje de la grúa
y sería materia sola
interrumpido el ciclo del agua en su savia
sin comunicar ya la luz del cielo
con lo oscuro.

Como si se quebrara una columna vertebral.

Seguí cerro arriba
esperé largo tiempo el bus.
Una mujer sola siempre llama la atención
en un pueblo.
Pero no reparé en las miradas.
Seguía junto a ese carnero
que al menos estaba de verdad atado
aunque también sobre esa grúa
mis manos eran fuertes y seguras
al manejar la pala que empujó finalmente el tronco al costado
donde también yo caía.

Tal vez fue convertido en leña.

Habrán ampliado el camino
y tapado los restos con cemento.
Si pasara de nuevo por ahí
no sabría que camino sobre un árbol cortado.

De Una mujer sola siempre llama la atención en un pueblo



Juan Carreño. Rancagua, 1986.
Publicaciones: Compro Fierro (Lagartija Ediciones, 2007; Ediciones Balmaceda Arte Joven, 2010) y Bomba Bencina (Das Kapital, 2010).


DESAPARICIÓN DE LA POBLACIÓN SANTO TOMÁS, LA PINTANA

Conocí a la Chica días antes
del fin del mundo.
Cristo había llegado hace tiempo
y vivía en la Santo Tomás.
Por esos días la gente andaba en la magia
aplaudiéndose la cabeza.
Éramos pura bulla.
Vimos los supermercados transformarse en
perreras
y los carros de sopaipillas
en palomares.
Sólo alcanzaba para quedarnos escuchando
árboles.
Por esos días ya estábamos todos tan
solos
que ni nos dimos cuenta
cuando de un sablazo
el cielo
se nos rajó.


ATOLÓN TREINTA Y MEDIO DE SANTA ROSA

Podrían ocupar la comuna
como terreno de ensayos nucleares
yo cacho
que si le dan plata
la gente se quea
pa morirse.

De Compro Fierro


SEQUÍA

y
escupo
al
cielo
pa
poder
lavarme
la
cara


BOMBA BENCINA

Odio los viajes y los exploradores.
Claude Lévi-Strauss.
Un camionero atrapado en la frontera
con insomnio de coca
mira la nieve atascarse
en el parabrisas de la máquina.
Restos de familia en Madrid
despiertan para limpiar
las alcantarillas de la ciudad.
Yo en La Pintana tomo pisco puro.
Violeta se dispara en mi cabeza:

bendice
Señor Maravilloso
la iluminación
de una iglesia en llamas
la herencia de un cura
que juega con su sexo
a la gallina ciega
sobre un pendejo
que llora
con una tortuga muerta
en la mano

-amanece en Micronesia

-amanece en La Pintana-

así como nosotros
cantamos entre llamas
bendícete a lo bonzo
Señor Maravilloso:

cuando somos palabras y huesos

y toca recitar frente al fuego
que la lluvia cae a la antigua
que nada puede hacerse

entre pulmones y oxigeno
entre gravedad y lágrima:

-amanece en Tucumán-

-amanece en Malloa-

-amanece en Potosí-

amanece mi hermano con tevecable
y frases que repiten
se me pudre la cabeza
y
no
lo
que
son
los
carruseles.

Bendice lo que eres
Señor Maravilloso
recolectores en la niebla
por ser fusilados:

es culpa de todos
en la pantalla
bailando
mientras coagulamos
con la mano negra
en la calle
al perseguir una vida de balazos
una escritura del ahora:

-bajo tierra todos nos parecemos
mira correr la sangre
sobre escaleras de pensiones por
inundarse

mientras escucho el amor pastero
en mi muralla
y cualquier pájaro en la cabeza
deja la lija para hablar
de un olor a Mudanza:

-amanece en Tarija-

-amanece en Carrizal Bajo-

en una calle mojada
cuando no se quiere decir
-el poema es un abandono dice don
Mauricio

dame lucidez de abismo
una noche más
una carretera vacía

-amanece en Caleta Angustia-

tres cigarros
un poco de cacao
grafitis mohosos
luces verdes
ascensores detenidos

-amanece en Catamarca-

candidatos vomitando
frente a un espejo

-amanece en Popayán-

una luna roja
una lluvia de cenizas
los andes nevados
alguien pensando
en la dirección del viento
alguien que diga
el perro está inválido
sus ojos en los nuestros
los nuestros en el vidrio
no somos lo que vemos
llueve y lluevo

-amanece en Tulahuén-

llueve y escribo.


DESPUÉS DE ASPIRAR BENCINA ABAJO DE UN PUENTE EN EL ESTERO

Caminar por el Chaco recogiendo abarrotes de un camión volcado. El agua no se le niega a nadie. Eh, linyera, de dónde sos? Ayer una bomba bencina rodeada por una tormenta eléctrica, un vino con hielo, la sombra de travestis en una estación de buses demasiado silenciosa. Una ventana rota por donde entra la lluvia. Ciudades fronterizas, motos y bultos de coca en la espalda que corren entre los platanales arrancando de los pacos. Camioneros extorsionados por los mismos. Patino buscando tormentas. Una pareja saliendo de entre matorrales luego de hacer el amor. El silencio blanco al cielo, el orgasmo. Camiones estancados por la nieve en la montaña, cabros que miran el mar desde una choza en el desierto. Y la noche, los perros, los chorros, tu techo, de dónde eres, eh, linyera?

De Bomba bencina


Greta Montero Barra. Coronel, 1986.
Publicaciones: Dummies (Ediciones Inubicalistas, 2013) y Balada del Señor Cuervo (Overol, 2016).


SE AMANECE CADA DÍA CON MEJORES SENTIMIENTOS

El polvo consumió la luz que alguna vez
entró por nuestras ventanas

Con el tiempo
se han ido haciendo pequeñas grutas
subterráneas
en las alejadas tierras infértiles
que los hostiles despreciaron

A pesar de todo fueron muchos como nosotros
los que pacientemente
socavando las convicciones de otrora
logramos salir de las mazmorras
de prueba
que mantuvieron por siglos funcionando los imperios
caídos del pasado


SERÁ UN PERRO CUANDO LA DESPEDACE EN LA PRUEBA SIGUIENTE

Una noche comenzamos la invasión
nave tras nave aterrizamos sobre la superficie
picando las rocas con nuestras mandíbulas de acero
y dientes de titanio

La dulce tierra aún expelía un aroma de azahares
y enredaderas como los jazmines de Persia

Los llevamos a rastras a través de los cercos
de alambre

Teñimos sus ropas con carbón y en su frente
sellamos un código de barras

Apilamos sus cuerpos por cientos
unos sobre otros como a nosotros nos apilaban
en las bodegas de antaño

Revoloteaban sobre sus cabezas agonizantes
las moscas verdes y gordas de los basurales
y los mataderos

Después apagamos las máquinas y dormimos
plácidamente imaginando las hermosas avenidas

por las que pasearían nuestros hijos

de Dummies


MARIONETAS

Ámeme un poco, como sólo usted
es capaz de amar, señora.
Un poquito de amor nada más,
me dijo,
como si él no supiera
que los hombres
y las mujeres
no pueden amarse
más que a la velocidad del albur
y sus historias.
Se pertenecen a la indiferencia
o al entusiasmo,
a la destreza de los dedos
entre las cuerdas que alzan
y voltean
las vidas,
como estos cuerpos duros
de pintura y madera inabarcables.


EL TIEMPO VUELA

Esa noche ayudé a mi padre a plantar
un árbol
en el centro del huerto, donde mi madre
cultivaba las frutillas
que yo miraba crecer,
desde la ventana, siempre pequeñitas
y verdes,
en la oscuridad,
demasiado ácidas, todavía,
mientras la luna se alzaba muy alto
sobre las montañas.

Años después aquel viejo castaño
se convirtió
en mi refugio,
cuando me sorprendía la lluvia
en días de tormenta.

La espesura de su follaje no impedía
que escurriera
el agua
y resbalara fría y gruesa
–tampoco los inviernos
que vinieron–
entre sus hojas, sobre mi cabeza.
Con el paso de las estaciones todos
debimos partir
una noche
de madrugada, antes de que viniera el sol.

El huerto, aquel castaño, las frutillas,
mis padres,
se quedaron,
sin saberlo, envueltos por la niebla,
del otro lado de la floresta.
Nuestra casa, de aquella época de mi vida,
pese al mucho tiempo
transcurrido,
ya no ha vuelto
a aparecer donde la dejamos entonces.


PATOLOGÍA FEMICIDA

Esa vez mi Edward ya no pudo guardar
sólo para sí
su furor, sus sentimientos.

Las maniobras entre los ácidos
y los monopéptidos que realizaban
el trabajo
de la fagocitosis
no tuvieron un buen final.

Luego de haber pasado del capullo
a la flor,
yo
no terminé siendo
la apetecida
fruta que él tanto anhelaba.

Después de las contusiones,
los leucocitos
de los cuerpos
apoptóticos
pudieron haber sido los responsables
de inducir
a los macrófagos,
para que estimularan una respuesta
inflamatoria.

Aunque las membranas ad hoc
no formaron
pulcramente
su vesícula
para degradar los antígenos,
la hinchazón igualmente se produjo
en mis células
epiteliales de más abajo.

Una vez que las sustancias de la ira,
el desgaste de la templanza,
el desprecio, los celos,
el terror,
entraron en sus huesos,
ya no fue posible
para ninguna de sus sobrevivientes
células
por varios
períodos de mí enamoradas,
mediar,
aplacar,
detectar
las toxinas venenosas,
restituir la pasión, extraerlas todas.

de Balada del Señor Cuervo


Leonor Olmos. Coquimbo, 1988.
Publicaciones: Extractos (Ediciones Especiales RLS, enero 2015) y 24/2 (Ediciones Especiales RLS, octubre 2015).


I.-

2 poemas o 2 muertos de hambre o 2 muertos de amor/ o una sed interminable o los segundos 
nos suceden / o camino descalza por el hielo  /o  el cielo se agusana,  o la sangre  como 
estructura como tejido se rompe para no volver / 


o lo ajeno se disuelve en un charquito, o lo ajeno sucede en el musgo, en las baldosas – o la
circulación se corta por el hilo + delgado / o el amor se corta por el hilo + delgado


o es asunto de la nieve, de la boca, del poema que se rompe entre los dientes /este poema que 
iba por mí / o este poema a punto de arrastrarme / o la pupila herida / o la pupila encendiendo 
la maleza /o  los ríos atravesando la habitación  sobre este charquito que corre / que empapa 
la sangre / mi cuerpo / todo gesto inútil
 : limpiar el espacio:
limpiar los tejidos blandos de mi corazón:
            

la circulación se corta, 2 cuerpos cansados se mecen / la vida interrumpe a la vida / o los 
nudos sobre            
              mi sangre / o 2 poemas o una sed interminable/ o lo ajeno es poema y no vida


NO AHÍ POEMA

no ahí poema no es el modo
            poema, no es vena eso
            es carne eso es río
            - el porcentaje , la
            calidad  : no cortada
            no a solas no hallarte
            ardiendo poema en un
            pabellón como n/ n
            entre espasmos y jeringas :
            y darte agua y vomitar,
            y entre enfermos
            anudarnos vena &  nervio,
            y entre enfermos
            anudarnos ojo & mano-       
            no poema, es el modo es
            el modo la jeringa,
            abrir la carne - el loto - corregir:
            no caer sobre el
            el charquito,
                        no dormir en el
            charquito : limpiar la gasa
            las baldosas
                        las pupilas
                        - es jeringa poema,
            es inútil -


SOBRE EL TRATAMIENTO

fue medicado
            algunos meses,
 perdió masa corporal,  perdió carne :
            órganos – cabellos , piezas blancas
mestizas mandíbulas rotas, quebradas : todo
enumerado
            y diagnosticado para su  pronta recuperación,
todo en piedra
            en sol en carne blanca,
            con electro – shocks
semi – dormido : todo registrado
            envuelto en gasa, 
                       coronado -sobre
la hierba


SE ALIMENTA COGE SE REPRODUCE

se alimenta coge se reproduce
           la cabeza luego el estómago luego
desollar todo pensamiento, abatirlo,
            reproducir la imagen
en el dispositivo,
cauterizar
            la imagen entre tu pelo,
en los llanos
            llora un animal se reproduce
luego es abatido,
            coge, se derrama


2


un poema se despierta y no es noche / un poema se despierta y no alcanza a colgarse del aire y no alcanza sino a un cuerpo; 
luego todo es + fácil, 
acurrucarse en la hierba húmeda,  golpear las manos hasta ver nacer pequeñas gotas de sangre / en las paredes las manchas tienen vida, el sol tiene vida  / hay crisis – escenas con mujeres en la nieve, ahogadas con ofrendas, inútilmente cayendo desde lo alto / 
poemas cayendo desde lo alto/ enlaces que conectan europa del este con una terminal abandonada en un galpón de este país tercermundista –made in china / made in taiwán made in mi corazón abriéndose / 
a pedacitos los recuerdos – confluyen – en mis ojos
– – loguear un avatar – la flor del loto electrónica / en las manos el poema fluorescente mientras lloro / llorar y caer es lo mismo / soñar y caer es lo mismo / loguear un cuerpo vacío, una sonda vacía, lanzada al espacio en busca de los suyos, un limbo sobre el espacio, un poema sobre el limbo – el avatar caminando sobre la hierba - las luces se apagan sobre los campos / 
un cuerpo despierta : un cuerpo despierta sobre un acera, una mañana de sol, las conexiones demoran, las conexiones demoran en un cuerpo abandonado y sucio / las raíces consuelan ese cuerpo, lo toman, lo adormecen, la flor electrónica emerge, un ojo máquina mira


Francisco Ide Wolleter. Santiago, 1989.
Publicaciones: Observatorio (Ediciones Corriente Alterna, 2011), Yakuza (Cinosargo Ediciones, 2014; Yerba Mala Cartonera, Bolivia, 2015), Poemas para Michael Jordan (Luma Foundation, Suiza, 2014; Ajiaco Ediciones, 2014) y Catástrofe (Casimiro Bigua Ediciones, Argentina, 2015).

  
I

la tersura porosa del balón
me hace pensar en la piel humana

nostalgia por el contacto
aunque el contacto sea siempre ilusorio:

lo cierto es que estamos formados de átomos
hechos de vacío
y que los átomos se repelen entre sí

por eso no nos mezclamos con las cosas
por eso cuando tocamos
realmente no tocamos nada


VII

un metro noventa y ocho
de altura
y contra el atardecer
mi sombra se alarga y cubre
al menos cuatro metros
de distancia

ese gigante negro sobre el pasto
de la cancha de golf
no es otra cosa
que la sombra de un enano


VIII

nueve mil trescientos sesenta y seis puntos
cubren la superficie del balón de básquetbol
como las cuentas de un rosario perfecto


XIV

en mis salidas nocturnas
a veces me topo con Bob Dylan o Snoop Dog
vecinos que también trotan de noche
por estos barrios periféricos y marginales
en que vivimos los que ganamos dinero
desproporcionadamente

nos miramos de reojo como un tigre que mira a otro tigre
en la oscuridad del zoológico vacío
y lo ilumina


XXVII

piensa en esto: un enjambre de avispas
devora a un tigre de bengala medio descompuesto

dos simetrías enfrentadas

la sinestesia de la avispa con un tigre
en su aparato digestivo

es un préstamo, una especie de desdoblamiento
negociación y plasticidad de la materia

no se me ocurre un ejemplo mejor

algo así pasa cuando vistes el toro de los Chicago Bull’s

cuando los poros de tus manos tocan los poros del balón

cuando el resorte de los músculos te despega de la tierra
y te mezcla con el aire

De Poemas para Michael Jordan



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